Un día como hoy pero en 1930 nace Neil Armstrong, primer hombre en pisar la luna el 20 de julio de 1969 en la misión Apolo 11

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Foto: NASA Neil Armstrong

Por: Coronel (RA) Raúl E. Gutiérrez G. Magíster en Administración Aeroespacial, Especialista en Seguridad y Defensa Nacional, Administrador Aeronáutico, Socio y Director de Desarrollo de Negocios de la startup Satellite Squared del Reino Unido Promotor ad honorem del desarrollo espacial colombiano.

Reseña Neil Armstrong en el aniversario de su nacimiento

El 5 de agosto de 1930 nació Neil Alden Armstrong en Wapakoneta, Ohio, Estados Unidos. Hoy 5 de agosto de 2019, 89 años después de su nacimiento y a pocos días de haber celebrado los 50 años del histórico alunizaje del Apolo XI Mi Canal 4.0 me ha invitado a compartir una nota sobre ese hombre que perdurará en los anales de la historia de la humanidad como el primero de nuestra especie que dejó sus huellas en otro mundo, en nuestro satélite natural, la Luna.

No es fácil escribir sobre alguien tan famoso sin caer en los lugares comunes. Por eso, de manera muy breve quiero presentar un perfil con algunos aspectos poco conocidos.

Y el primer dato es que precisamente, a pesar de ser tan famoso, realmente no es tanto lo que se conoce de él. Se trataba de un hombre sencillo, sin ínfulas, tímido, buen amigo, excelente “jugador en equipo”, completamente dedicado a la misión que se le encomendaba aún a riesgo de perder la vida, un gran ingeniero aeroespacial, pero, ante todo, un piloto de increíble habilidad. Voló cerca de 200 aeronaves de todo tipo desde planeadores, pasando por helicópteros hasta el famoso avión-cohete North American X-15 y, por supuesto, cohetes espaciales. De hecho, cuentan quienes lo conocieron que para él lo realmente apasionante e importante de su misión fue el alunizaje como tal, el lograr descender el Módulo Lunar con ellos a bordo sanos y salvos. Su histórico primer paso y las caminatas de exploración sobre la Luna fueron solo algo circunstancial para él, lo que había que hacer después de haber “volado” hasta allí. Tal vez por eso, a pesar de ser el primero en descender a la superficie lunar, no le importó llevar la cámara con la cual se tomaron la mayoría de fotos de la caminata, razón por la cual con excepción de un par de fotos indirectas, las demás imágenes que muestran un astronauta del Apolo XI en la Luna son de Edwin Buzz Aldrin tomadas por Armstrong.

Prueba de su personalidad sin aspavientos es que Armstrong siempre restó importancia a su lugar en la historia, en todo momento dijo y reconoció que el haber sido el primer ser humano en caminar en la Luna sólo fue posible gracias al trabajo de los cientos de miles de personas que trabajaron en el programa Apolo.

Un hecho poco conocido es que inicialmente la NASA tenía previsto que el primero en descender del Módulo Lunar Eagle fuera Buzz Aldrin y no Armstrong, pero dadas las respectivas características de personalidad y lo que representaría por el resto de sus vidas, finalmente se decidió que fuera Armstrong. Ese hecho fue motivo de inmensa mortificación para Aldrin quien tardó muchos años en superarlo.

Otro aspecto poco conocido es que durante las escasas dos horas y media que Armstrong y Aldrin caminaron sobre la Luna, Neil se alejó del Módulo Lunar en una dirección y actividad que no estaba programada y quedó fuera de contacto visual por un par de minutos, causando desconcierto en el Control de Misión en Houston. En la película que fue estrenada a finales de 2018, First Man, esa situación es representada como el momento en el cual él deja sobre el borde del cráter Little West el brazalete de su hija Karen quién falleció poco antes de cumplir los tres años de edad producto de una neumonía. Qué fue lo que realmente hizo Armstrong durante esos breves minutos probablemente quedará en el misterio pues nunca lo dijo… A menos que en el futuro, cuando se regrese a la Luna y probablemente la “Base Tranquilidad” como fue denominado el sitio del alunizaje (por haber tenido lugar en el denominado Mar de la Tranquilidad), se convierta en un sitio turístico, alguien encuentre en el cráter algún objeto que sólo Armstrong pudo haber dejado ahí.

Neil Armstrong fue pionero de varias maneras: No solo fue el primer ser humano en caminar en otro mundo (la Luna), sino también el primero en descender una nave en el mismo pues, aunque nominalmente Buzz Aldrin era el piloto del Módulo Lunar Eagle, quién realmente lo piloteaba y descendió en la Luna fue Armstrong. Hace poco Michael Collins fue preguntado sobre esa aparente inconsistencia y su respuesta fue “se trataba de un trabajo de dos, uno operaba los propulsores y el otro se encargaba de las computadoras”. Fue también el piloto que logró el vuelo de mayor duración y distancia en el avión cohete X-15. A diferencia de sus demás compañeros astronautas de las misiones Mercury y Gemini, quienes eran militares en servicio activo, él fue el primer astronauta civil en viajar al espacio. Junto con su colega astronauta y copiloto de la Misión Gemini 8, David Scott, fueron los primeros en lograr un acoplamiento (interconexión) de dos naves espaciales. Durante mucho tiempo mantuvo el récord de haber sido la persona más vista en directo por televisión, se estima que más de 500 millones de personas alrededor del mundo vieron su histórico descenso a la superficie lunar y escucharon sus famosas frases “Houston. Tranquility base here. The Eagle has landed” (Houston. Aquí Base Tranquilidad. El Águila ha aterrizado) y “That’s one small step for (a) man, one giant leap for Mankind” (Este es un pequeño paso para (un) hombre, un salto gigantesco para la Humanidad). Aquí una nota personal: me cuento entre esos más de 500 millones de personas que vieron y vivieron ese momento único en la historia y a pesar de mi corta edad en aquel entonces (3 años, 1 mes y 7 días) lo recuerdo de manera muy clara y marcó mi vida.

Armstrong, pudiendo haberse válido de su fama para cosechar fortuna o posiciones muy prestigiosas, decidió en cambio retirarse de la NASA menos de dos años después de la misión del Apolo XI pues no concebía su vida detrás de un escritorio (tras la misión fue nombrado como Subdirector Asociado de Aeronáutica de la NASA) o de cóctel en cóctel como figura pública. Así, en 1971, Armstrong pasó a ser profesor de ingeniería aeronáutica en la Universidad de Cincinnati en donde enseñó hasta 1979. Posteriormente, ingresó al mundo de los negocios ocupando el cargo de directivo, presidente o consejero en varias compañías del ámbito aeronáutico y aeroespacial.

Durante su increíble carrera como piloto y astronauta escapó varias veces a la muerte, siendo dos de los momentos más recordados aquel cuando volando un simulador del módulo de alunizaje, llamado el LLRV, el vehículo se salió de control y Armstrong logró eyectarse a escasamente un segundo antes de impactar el suelo o cuando en su primera misión espacial a bordo de la Gemini 8, la nave empezó a girar fuera de control al punto que su copiloto, David Scott, perdió el conocimiento mientras Neil maniobraba la nave hasta lograr recuperar el control. A pesar de haber estado cerca de la muerte muchas veces ya fuera como piloto en la Guerra de Corea, como piloto de pruebas de la NACA que después se convertiría en la NASA, y ya como astronauta, nunca dudó de su vocación como piloto-ingeniero.

Para concluir esta breve reseña, a pesar de sobrevivir a muchas situaciones casi fatales durante su productiva e increíble vida como piloto y astronauta, tristemente, todo indica que su muerte fue prematura e injustificada, producto de malos cuidados en la clínica donde falleció tras complicaciones durante la recuperación de una cirugía del corazón.

Siendo el gran hombre que fue, pero reconociendo que nunca buscó la fama, su familia rechazó que le realizaran un funeral de estado y en cambio decidió realizar una ceremonia privada y lanzar sus restos al océano. Mientras cientos de millones de personas lo vieron caminar por primera vez en la Luna, solo unas pocas decenas vieron su partida.

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