Un buen día para conmemorar la calidad del aire

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Foto: Pixabay

Por: Sebastián Gómez Robles, profesional en ciencias químicas y ambientales, miembro del Colectivo ciudadano RespiraBogotá

A propósito del día Interamericano de la Calidad del Aire celebrado el 10 de agosto, el profesor Sebastián Gómez nos cuenta el por qué de esta celebración y la situación actual del aire que se respira en Bogotá y otras ciudades del país.

Los seres humanos atravesamos y bombeamos continuamente el aire del entorno, de modo que la atmósfera podría pensarse como una enorme matriz: nuestro medio y nuestro insumo vital, como el agua para los peces. Si una persona sale de la atmósfera al espacio exterior, tiene que llevar en su traje o nave una pequeña réplica de esta atmósfera para seguir viviendo. Siendo así, resulta tentador preguntarse y calcular, por ejemplo, qué cantidad de aire pasa en un día por nuestros pulmones a causa de la inhalación y exhalación incesante que mantenemos de manera consciente o automática. Se llegaría a un volumen importante: en reposo, aproximadamente unos ocho metros cúbicos diarios.

También ronda la pregunta fundamental de qué es exactamente ese aire. Indagando un poco podemos encontrar que es una mezcla de muchas cosas, principalmente de gases y partículas microscópicas. Un 99% de dicha mezcla corresponde al inocuo gas nitrógeno y al imprescindible oxígeno, pero además contiene agua, otros gases inertes y contaminantes de diverso tipo. Estos últimos se encuentran en concentraciones relativamente bajas, pero que dentro de ese volumen diario respirado son un potencial peligro para nuestra salud, sobre todo si se considera que desde la primera revolución industrial se han ido incrementando y diversificando, dando origen a todo tipo de riesgos y problemas ambientales relacionados con su presencia en el aire y su impacto: agotamiento de la capa de ozono, cambio climático global, contaminación local urbana por contaminantes específicos, olores nauseabundos localizados, contingencias tóxicas por accidentes industriales, etc.

Entre la legión de constituyentes específicos que pueden encontrarse en la parte baja de la atmósfera, los denominados contaminantes criterio son clave como indicadores genéricos de lo que comúnmente se entiende por calidad del aire, aunque no son los únicos posibles. Esta calidad del aire se refiere, pues, a qué tanto hay de estos contaminantes en un momento y lugar determinado y cómo estos afectan negativa o positivamente a alguien o algo: personas, cobertura vegetal, fauna, patrimonio arquitectónico. Los impactos negativos (enfermedades, deterioro, oscurecimiento del paisaje, pérdidas económicas, etc) se dan a altas concentraciones de estos componentes indeseados en el aire, y los impactos positivos (buena salud, disfrute físico y mental, etc) se dan a bajas concentraciones.

Los contaminantes criterio pueden ser gases (óxido de azufre, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono troposférico), así como diminutas partículas sólidas o líquidas que se denominan material particulado (PM). Este se subdivide en PM10 y en PM2.5. El número del PM10, por ejemplo, quiere decir que este PM abarca el conjunto de partículas con diámetro menor a 10 micras (millonésimas de metro o milésimas de milímetro): esto es más pequeño que el diámetro de un cabello humano.

Considerando el elevado número de enfermedades y muertes prematuras atribuidas a un aire cada vez más contaminado por emisiones provenientes de diferentes actividades humanas (la industria, el transporte, las quemas agrícolas, la minería, etc), así como los diferentes compromisos y principios multilaterales que fomentan el desarrollo sostenible y la salud ambiental, en el año 2002, en el marco del vigésimo octavo Congreso Interamericano de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS), realizado en México, se realizó la siguiente declaración solemne: “que se observe el segundo viernes del mes de agosto de cada año para ‘conmemorar la calidad de aire’ a través del Día Interamericano de la Calidad del Aire (DIAIRE)”.

Esta declaración fue suscrita por la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/ORPALC), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Caribbean Water and Wastewater Association (CWWA) y la misma AIDIS.

La declaración del DIAIRE además exhorta a que todos los actores estatales, privados y civiles aprovechen este día para proponer soluciones participativas a los problemas relacionados con la mala calidad del aire, para promover el aire saludable y para realizar actividades educativas tendientes a generar una cultura del aire que contribuya a mejorar las condiciones socioeconómicas de la población.

Esta mirada del DIAIRE cae bien en un país como Colombia, en donde, de acuerdo al informe “Valoración Económica de la Degradación Ambiental en Colombia 2015”, realizado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), más de diez mil personas mueren anualmente por baja calidad del aire. Al realizar la valoración económica de esta mortalidad, así como de la morbilidad asociada a la contaminación del aire urbano, el DNP calcula un costo para el país de 12,2 billones de pesos.

Por otro lado, según el informe más reciente del estado de la calidad del aire en Colombia del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) (del año 2017, el del 2018 está por salir), el principal contaminante en Colombia es el PM. Además, se destaca que en el país hay una enorme falta de información, ya sea porque hay municipios que deberían tener un Sistema de Vigilancia de Calidad del Aire (SVCA) y no lo tienen, o porque muchos de los que lo tienen adolecen de problemas presupuestales, operativos y técnicos que les impiden garantizar un volumen de datos representativos de la calidad del aire que están midiendo. Esto quiere decir que puede que la calidad del aire esté mal en varios sitios, pero no lo sabemos.

Según el mismo informe, los lugares con peores condiciones del país por PM2.5 son el Distrito Capital y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Al considerar el PM10, otros lugares se suman a la lista: Santa Marta, Yumbo, Santiago de Cali. En estos puntos es frecuente el sobrepaso de los límites máximos permitidos de la norma nacional de calidad del aire (Resolución 2254 de 2017). En Bogotá resaltan las estaciones de Kennedy y de Carvajal-Sevillana por su constante sobrepaso de tales límites normativos, lo cual coincide con la cada vez más habitual imagen de un cielo bogotano turbio y amarillento hacia el suroccidente de la ciudad, cuando la meteorología local no ayuda a lavar o ventilar la contaminación.

En efecto, el caso bogotano es preocupante. Con datos del informe antes mencionado del IDEAM (año 2017) y obtenidos directamente desde la página oficial de la Red de Monitoreo de Calidad de Aire de Bogotá (año 2018 y lo que va del 2019), se puede constatar que tanto la estación de Carvajal como la de Kennedy sobrepasan los límites normativos del PM10 para los años 2017, 2018 y 2019; es decir, los promedios anuales fueron superiores a los 50 microgramos de PM10 por metro cúbico de aire. Por otro lado, el PM2.5, el cual afecta más a la salud porque su menor tamaño le permite llegar más fácilmente hasta los alveolos pulmonares, también sobrepasa la norma en 2017 y 2018 en Carvajal y en 2017 y 2019 en Kennedy (en este caso el límite es 25 microgramos por metro cúbico de aire). Nos queda la duda sobre la estación de Fontibón: ¿de no haber estado fuera de funcionamiento tanto tiempo, habría seguido esta tendencia?

Tal situación contrasta con una gestión bastante cuestionable de la actual administración de Bogotá en temas de calidad de aire. Hay muchas perlas brillantes de mala gerencia. Aquí una: el Plan Decenal de Descontaminación del Aire (Decreto 98 de 2011) se congeló mediante el Decreto 335 de 2017, derogando de paso la instalación de filtros en buses contaminantes, y estableció un plazo de un año para definir proyectos e indicadores de seguimiento: ¡Y hasta ahora nada! Otra perla: Bogotá había construido protocolos para atender de forma interinstitucional las eventuales alertas y emergencias por contaminación del aire, que de acuerdo al artículo 4 del Decreto 595 de 2015 debían simularse para poder ser publicados con anterioridad y así optimizar su aplicación durante las contingencias, pero no se avanzó en el tema y lo que se dejó ver en las últimas alertas ambientales fueron medidas improvisadas, confusas e ineficientes.

No obstante, conmemorar el DIAIRE en Bogotá en el mes de agosto resulta afortunado porque en esta época se intensifican los vientos alisios que vienen del sur y del norte de la ciudad, para luego converger y redireccionarse hacia el oeste, generando un efecto de lavado del aire capitalino. De este modo se puede celebrar y gozar el aire y no solo conmemorar la difícil situación que en otras épocas sufren ciudades como Bogotá o Medellín, como a inicios del año, cuando la meteorología no ayuda y se disparan las alertas ambientales por contaminación atmosférica.

Vale la pena retomar los términos de la declaración del DIAIRE para despabilarse un poco y seguir avanzando hacia la construcción de una gobernanza del aire que involucre armónica y decididamente a la mayor cantidad posible de actores y territorios. En particular, es importante resaltar el auge de una ciudadanía diversa, activa, crítica y frecuentemente nutrida de la academia, la cual está trabajando en la construcción, implementación y seguimiento de medidas directas o indirectas que ayuden a revertir la tendencia incremental de la contaminación atmosférica en las urbes colombianas. Estos ciudadanos tienen motor propio y cada vez se empoderan y participan y se articulan e inciden más en las pequeñas y grandes decisiones para el bien común. Las siguientes cuentas de Twitter son ejemplos de diferentes iniciativas ciudadanas colombianas en torno a la calidad del aire: @RedAireCO, @MECABOGOTA, @RespiraBogota, @AireCiudadano, @AireEnvigado; @_Medehollin_.

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