Telas de piel de ovejo del departamento de Boyacá tapizaron el Apolo 11 hace 50 años

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Foto: Mi canal 4.0

Por: Sandra Aristizábal

En la calle 119 con sexta en la localidad de Usaquén, quedaba la fabrica llamada “Telas Huatay”, creada por la señora Raquel Vivas Rincón, quien era oriunda de Floresta Boyacá, hoy solo queda el aviso.

Foto: Yolanda Díaz

La misión espacial Apolo 11, en la que viajaban los astronautas estadounidenses Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins fue considerada un hito en la exploración humana y las telas de ovejo colombianas fueron escogidas por la NASA para cubrir la cápsula por cumplir con los requisitos que ellos exigían: que fueran ignífugas (resistente al fuego), antiestáticas y que tuvieran sensación de calor de hogar, exigencias que cumplieron las telas de ovejo de nuestro país.

El contacto de la Nasa con Colombia

Las telas de la fábrica Huatay eran traídas a Bogotá desde el departamento de Boyacá de acuerdo con Hernando Gil, uno de los trabajadores de la fábrica quien duró 25 años trabajando allí, y la empresaria Raquel Vivas comenzó a exportarlas a Estados Unidos en 1954. Sin embargo, hace 50 años, exportó a este país más de 3.200 metros de tela gracias a una amiga suya que tenía una boutique de telas en New York y que a su vez fue contactada por una persona que licitaba las telas de la NASA.

De la licitación que hizo la NASA a nivel mundial de materiales, la lana fue la única que se comportó adecuadamente.

Los tejedores duraron dos años tejiendo la tela para el Apolo 11 “un aproximado de entre 4 a 5 rollos de tela al día, según los tejedores, es tan regular la tela que yo pensaría que cabían entre 25 y 30 metros no cabían mas porque los hilos son supremamente gruesos, artesanales y hechos a mano entonces mas o menos multiplica 30 metros por 4 serían 120 metros al día” afirma Yolanda Díaz Aldana, investigadora textil y quien estudió por varios años la calidad de la tela enviada para el Apolo 11.

“Se preparó una amarilla mostaza, una azul y una negra, no se prendía con la candela, se quema pero no se prende, es de pura lana de chivo a base de eso fue la importancia que tuvo”, agrega Don Hernando.

Características de la tela

Los requisitos que pedía la NASA para las telas era que fueran ignífugas, antiestáticas y que tuvieran una recaudación o sensación de calor de hogar que eso es lo único que no se puede verificar en laboratorio. El tema anti flama o ignífugo es el tiempo que se demora un textil, una fibra, o un material en hacer combustión, la lana por sus propiedades químicas y físicas repelen el fuego y no hace combustión fácilmente, “después de estar sometido a la flama finalmente se queman pero al retirarla del fuego la lana se apaga y lo más interesante es que el humo no sea tóxico para eso se hacen unos procesos químicos”, agrega Yolanda Díaz.

Don Hernando Gil nos hizo una demostración de la tela y su propiedad anti flama:

La lana es antiestática por su alto contenido de grasa y humedad, de hecho, de la lana sale la lanolina (cera natural producida por las gandulas sebáceas especialmente por el ganado ovino),  de allí se extraen jabones, aceites, y otros productos lo que permite que se elimine la antiestática, que es la propiedad de atraer cargas positivas.

Y para generar la sensación de hogar, la lana tiene unas escamas que generan en el tejido una encapsulación del aire y no permite que pase ni el aire, ni el ruido de un lado para otro “ y para conservar la temperatura esto seguramente en la cápsula del Apolo 11 le dio una sensación de hogar de temperatura perfecta y sobre todo el olor, el olor a chivo podría en ese medio recordarles la tierra y generarles tranquilidad”, dice Yolanda.

Proceso de la tela por Don Hernando Gil

De acuerdo con Yolanda, la tejeduría de la lana en esa época en “Telas Huatay” era como la hacen ahora los artesanos, se conserva la tradición y lo hacen de la misma manera. Los tejedores seleccionan los hilos delgados que están a lo largo de un rollo de tela y los hilos gruesos los usan en sentido horizontal, esto es lo que en tejeduría se llama la trama, que son los de ancho normal de una tela, el ancho comercial de una tela.

Don Hernando, hoy con 65 años,  se dedica a la vigilancia y recuerda como si fuera ayer, cuando tenía 15 años, cómo fue la experiencia de fabricar junto con sus más de 25 compañeros de la fábrica Huatay, las telas del Apolo 11.

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