Santa María del lago, el humedal que fue hacienda del ex presidente Alfonso López Pumarejo

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Por: Paula Henao y Johan Galindo

“Debe existir un proceso comunitario intenso desde ese territorio para que hoy por hoy pueda existir ese paisaje, que no existe en ninguna otra parte de la ciudad”, Carlos Rincón

Carlos Rincón Arias es licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional con magister en Geografía de la Universidad Nacional. Actualmente es profesor en práctica de responsabilidad social del Centro de Educación para el Desarrollo (CED). Líder del semillero Territorios y territorialidades en resistencia que trabaja en la recuperación histórica de la memoria colectiva con los habitantes del barrio Santa María del Lago con relación al humedal que lleva el mismo nombre.

Paula Henao: ¿Cómo ha sido la evolución del humedal Santa María del Lago y cuáles han sido las repercusiones sociales de la misma?

Carlos Rincón: Debo aclarar que la memoria que voy a narrar hace parte de las recuperaciones que hemos obtenido a partir de las entrevistas que el semillero ha ido realizando, que hacen parte de lo que yo he escuchado en mi visión como investigador.

El humedal Santa María del Lago se emplaza en lo que se conocía como la Hacienda La María, sus límites llegaban hasta lo que ahora es la Boyacá con la cll 68. También desde la 68 con Av. Cali, de ahí hasta la 80 y desde la calle 80 hasta aproximadamente el puente peatonal del Minuto de Dios.

La hacienda fue comprada por el presidente Alfonso López Pumarejo en el año 1936, como su finca de recreo. No tenemos rastreo de lo que sucedía anteriormente con el humedal, se suponen prácticas campesinas en el espacio. Entonces cuando llega López Pumarejo se cerca y el nivel de conservación es alto. Ahí aparecen otras narraciones como la que Hitler estuvo en el humedal como finca, esto está en la memoria de los habitantes pero sin comprobación clara.

En el año 54’ nace el Distrito especial de Bogotá, por toda la coyuntura y punto inflexión de la violencia y así Bogotá crezca y triplique su población en menos de diez años. ¿Dónde se ubica entonces este millón y medio de habitantes? pues en lo que eran las periferias, las zonas abnegadas a los humedales. Por eso la ciudad crece de norte a sur y no de oriente a occidente. Toda la parte occidental estaba cubierta de lo que los invasores españoles hablaban pantanos pero que nuestras comunidades ancestrales reconocían como fuentes de agua y de vida. Concretamente en Engativá comienzan a surgir alrededor de la finca ciertos asentamientos irregulares con tipo de invasión de tierra. Entonces en 1954 se anexan los distintos municipios, entre ellos Engativá, como pueblo.

Cuando hay un cambio de uso rural a urbano, nacen los barrios La granja, Las ferias y obviamente imaginen al presidente lleno de pobres al lado, así que lo vende en el año 58’ a una urbanizadora llamada Provivienda, ésta compra los terrenos y comienza la construcción del barrio en el año 1961.

Aquí se habla de una primera etapa, una primera periodización que corresponde al nivel de degradación del humedal que comienza cuando se inicia la construcción del barrio durante los años 60’. Existen distintas anécdotas y narraciones con respecto al uso del agua y del territorio antes de esta década que se ha cartografiado.

Durante esta década existe un crecimiento urbanístico y aparecen barrios como San José de la Granja, el Minuto de Dios y otros. Que en su lugar de informalidad no hay una planeación desde la ciudad como en su equipamiento urbano. Así frente a la ausencia de acueducto, comienzan a echar sus aguas negras al lago. Posiblemente hay una deficiencia en el recogimiento de basuras entonces éstas van al lago, los escombros de las construcciones de los barrios igualmente. En el año 1972 llega la Av. Boyacá y fragmenta el cuerpo de agua, siendo este uno de los golpes más duros, y queda dividido en dos humedales, Bonanza y Santa María. El distrito compra un terreno al lado del humedal que se convierte en el parqueadero de los entonces trolebús, y obviamente los vertimientos de aceites no tienen ningún tipo de manejo y también caen al lago.

Esto genera que durante toda la década del 60’ el lago está totalmente destruido y como consecuencia se pierden muchas especies.

Durante esta etapa de expansión aparece un actor fundamental que se llama Rafael Forero Fetecua, un urbanizador pirata, que llega a ser senador de la república que manejaba la lógica clientelista. Se construye un barrio en una zona informal, donde no hay servicios públicos; así hay una necesidad de vivienda altísima y se saca provecho de dicha necesidad. También se forjan relaciones electorales y paternalistas.

Sumado a esto, aparte de las organizaciones urbanísticas que este tipo de actores pudieran tener, existía el Banco de los Trabajadores. De esta manera, Provivienda llega a un acuerdo para pavimentar las calles del barrio Santa María pero le da como pago al Banco de los Trabajadores unos lotes alrededor del lago. Después de esto Forero Fetecua, ya como propietario de estos lotes, comienza a rellenar el lago para poder seguir expandiendo su construcción de barrios.

Durante este proceso existe también un problema de salud pública. Ya que los humedales sirven como reguladores hídricos y por eso es normal que el humedal desborde las aguas, que ahora putrefactas por las malas prácticas, inundaban y desbordaban las cañerías del barrio. Esto siguió hasta el año 83’.

En este año, un grupo de mujeres, empieza desde la Junta de Acción Comunal a crear una especie de organización que se llama “Amigos del humedal Santa María del Lago” y se empieza a hacer una búsqueda de instituciones que los puedan apoyar principalmente en el tema de la salud pública. El problema del impacto ambiental todavía no está en discusión en esta época.

Este proceso dura aproximadamente cinco años y durante este tiempo empiezan a participar otros actores como la Universidad Nacional en cabeza de un profesor de arquitectura. Igualmente aparece al que se le conocía en ese entonces como –Senior-. El hombre fue alcalde de Engativá y tiene una fundación llamada Ecovida y se empieza a interesar todo el tema que se lleva con el lago y se acerca a la comunidad. En ese marco se ve la necesidad de la articulación con otros actores.

Con la unión de las cuatro JAC de los barrios la Granja, San José, Tabora y Santa María del Lago, logran un punto de inflexión en la historia que es un aislamiento comunitario, es decir con las propias capacidades de ellos logran un aislamiento de toda la calle 76 en el año 1988.

A partir de los años 90’ se articulan otras organizaciones, ONG’s de corte ambiental y de defensa del espacio público, también aparecen actores privados como Fundepúblico. Estas organizaciones orientan a la comunidad y resaltan la necesidad de hacer un plan de manejo ambiental.

Dato importante, en la década de los 80’ Provivienda vende a una sociedad, llamada Castrillón, el lago y el espacio barrial y los Castrillón, empeñan las diez hectáreas del lago al Banco de los Trabajadores. Es por esto que desde la aislación realizada por la comunidad desde el año 1988 comienza el litigio del banco.

Pero volviendo al acompañamiento de las organizaciones a la comunidad, se logra que en el año 1993 se hagan unos estudios hidráulicos por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). En los años 94-95’ se retoman los estudios y se comienza un trabajo concreto.

Aparecen otros poderes, como el alcalde Jaime Castro, quien se ve interesado por el tema de la apropiación que Senior imprimió por la lucha de la pertenencia del espacio y se logra que el Distrito entre a ser parte de todo el proceso. Pero existe todavía el problema legal de la tenencia y en 1995 se detienen los trabajos. Este litigio llegó hasta la corte constitucional gracias a los 15 años de trabajo que llevaba la Junta de Acción Comunal en colaboración con los distintos actores, de los cuales, el Distrito fue fundamental. Logrando en el año 97 el éxito jurídico para que el Humedal sea reconocido como bien público y de uso público.

La evolución de la comunidad con las ONG’s se ve reflejado en la realización y conclusión del plan de manejo ambiental. El cual es presentado y aprobado por la CAR. Carefour entra a formar parte de los actores que se encarga monetariamente en la financiación del proceso y de restauración ecológica.

Desafortunadamente ahí acaba la historia, la comunidad se ha ido lentamente despegando de la injerencia con la administración y este distanciamiento es al fin y al cabo un arma de doble filo.

P.H: ¿Cuál es la importancia de la presencia de un humedal en medio del territorio urbano?

C.R: Yo soy un habitante urbano sin vivienda propia, y esa realidad me ha llevado a transitar por distintos lugares de la ciudad, en cuatro localidades aproximadamente. Siempre he creído que los beneficios que nos brindan estos espacios o ecosistemas (aire, agua, valor estético y paisajístico) son aspectos que yo como habitante urbano merezco disfrutar, porque aporto a la ciudad y la ciudad debería aportarme. Entonces siempre me he ubicado alrededor de parques, ríos, zonas verdes y cuando conocí el humedal Santa María del Lago dije: “uy qué cosa tan bella, tan hermosa”, lo que me llevó a querer vivir en es ahí, disfrutarlo. Así que ese fue mi primer acercamiento con el humedal, de sorpresa, pues era extraño encontrar un sitio de esas características en un espacio de alto nivel de urbanidad.

P.H ¿En qué marco se desenvuelve el semillero de investigación?

C.R: En el marco del Centro de Educación para el Desarrollo (CED) viene pensándose su accionar, sus posturas epistemológicas, filosóficas, éticas y a partir de ese lugar de discusión el CED empieza a convertirse en un centro de investigación-acción, entendida como una apuesta desde unos ejercicios de construcción de conocimiento, orientadas a la resolución de conflictos concretos con las comunidades que se trabajan. En ese marco, aparecen 4 líneas de acción que responden a esas apuestas. Una de ellas es –Territorio, paz y memoria- de la cual se desprenden tres proyectos de práctica de responsabilidad social: métale la ficha a suba, voces Ciudad Bolívar, tejiendo territorios. A su vez cuenta con dos investigaciones y el semillero de investigación –Territorios y territorialidades en resistencia-, siendo este último el primer espacio de semillero que intenta vincular a los estudiantes en estos escenarios.

La dirección del CED tiene como intención vincular los investigadores con los profesores de práctica. En un primer momento el semillero nace en el segundo periodo del año de 2016. Así se construye un espacio en el que nosotros con los estudiantes, como investigadores de estos procesos, podamos investigar sobre una serie de contextos y situaciones que se enmarcan en nuestro trabajo comunitario. Sin embargo, yo entré a liderar el semillero durante el primer semestre del año 2017.

Como pueden ver el semillero está en su proceso de arranque, en el que se han planteado tres momentos iniciales: Abordar discusiones sobre investigación, su aborde epistemológico y cómo entendemos la investigación participativa, conceptos anclados claves como Territorio, resistencia y territorialidad. Así duramos un año en lo que yo denominaría un grupo de estudio para pasar a realizar un proceso de investigación-acción.

P.H: ¿Cómo ha sido el proceso con la comunidad de Santa María del Lago y cuáles son los principales objetivos del semillero?

C.R: Ya como habitante del barrio, un día pasaron perifoneando desde la Junta de Acción Comunal (JAC) que hay un tema alrededor del humedal así que asistí con mi compañera. La reunión la movilizan unos estudiantes de comunicación social de la Universidad Santo Tomás, ellos hacen un trabajo de divulgación sobre el tema del humedal de la mano con la JAC y nos hacen una muestra de su trabajo, que si yo me ubico desde mi lugar de profesor evidentemente hay unas falencias graves en lo expuesto. Sin embargo, el que ellos se hayan atrevido a hablar con la comunidad movilizó unos intereses importantes. Y resaltó que existe un desconocimiento grande entre nosotros como comunidad y lo que suscita y sucede en ese espacio.

A partir de allí se planteó una hipótesis, que de hecho lo que busca esta investigación es responder dicho cuestionamiento. En primera medida es cómo es posible que exista este espacio y mi hipótesis es que debe existir un proceso comunitario intenso desde ese territorio para que hoy por hoy pueda existir ese paisaje, que no existe en ninguna otra parte de la ciudad. Los humedales actuales que vemos de una política fuerte que tuvo el distrito de conservación, por lo menos en las últimas tres administraciones, planteaban el lugar de la recuperación, aislamiento, como la vaca y el burro, que están también aislados, pero aislados de todo. No hay contacto con la comunidad. Así que reitero, es desde la comunidad que debe haber una experiencia de organización que se refleja en la defensa de estos bienes comunes.

Partiendo de esa hipótesis empezamos a hablar con la comunidad, haciendo en principio un pequeño diagnóstico para identificar problemáticas, pero sobre todo las oportunidades del territorio, realizando un grupo focal con los líderes que transitaron la experiencia de lucha de recuperación de este espacio. Vimos entonces un problema grave con el humedal, y es que después de todo un proceso de lucha de la comunidad y con la consecución del objetivo se diluyó el proceso, pareciese que esos esfuerzos organizativos se acabaran. Lo que conlleva a que las siguientes generaciones desconozcan las luchas. Entonces la problemática es grave por el tema de la autonomía, la comunidad se empodera, comienza a hacer unas acciones de apropiación social del territorio, pero en esa exigencia por el estado, éste llega y finalmente desplaza al interés de la comunidad, eso se empieza a diluir, y esas memorias y esas narrativas de resistencia sólo quedan habitadas en las personas que lo vivieron.

Así que nos planteamos como primer objetivo es reconstruir históricamente la memoria social y colectiva de ese evento de defensa de ese ecosistema concreto. De lo cual saldrán productos, en el que se espera hacer unas publicaciones seriales a manera de crónica a partir de las distintas entrevistas. Lo que nos permite otro tipo de voces, no únicamente la del intelectual o esa discusión académica, sino una voz mucho más coloquial, desde la experiencia, desde los sentidos y emociones. Le apostamos en resumidas cuentas a otro lenguaje, no necesariamente al técnico, Pero nunca dejándolo de lado.

En esa medida, ese ejercicio de la reconstrucción de la memoria ha transitado en grupos focales, principalmente con los líderes de las JAC, por medio de seis encuentros, intentado hacer periodizaciones. Le apostamos también a entrevistas semi-estructuradas, al diario de campo y a la observación participante. Para generar procesos identitarios.

También aparece como punto fundamental la reconstrucción de la experiencia. Pues es desde allí que se hace posible hacer una nueva reconversión ante las nuevas problemáticas que vivimos con sus contextos y cómo nosotros debemos insertarnos de nuevo en ese proceso.

Igualmente le apostamos al territorio y al tema de las defensas territoriales, así que la cartografía social y participativa es fundamental. Sacamos tres periodizaciones y por cada periodo construimos con ellos una cartografía.

Como segundo objetivo está la difusión. Entonces la comunicación popular es un elemento transversal en nuestros ejercicios. Para la reflexión educación – comunicación es fundamental, porque nosotros entendemos, como Freire lo plantea, que la acción educativa es una acción comunicativa. Finalmente la posibilidad de transferencia de esos conocimientos o intercambio de saberes se da en una acción de comunicación, pero popular. Que ya nos ubica en otro lugar, comprender las estructuras globales hegemónicas, dar voz a la comunidad, etc. En esa medida buscamos también que lo que construimos con ellos lo tenemos que sacar, no se puede quedar en el texto que se vaya a publicar, sino que tiene que tener una posibilidad de ser reproducida en los contextos barriales concretos.

Para ello estamos planteando un escenario de difusión en escenarios cotidianos barriales, buscando las oportunidades del territorio. Por ejemplo el parque principal del barrio es un encuentro para muchos. Y este espacio es una oportunidad para articular esas iniciativas. Invitando a los grupos que si tienen algo que decir desde su saber y su actuar sobre el humedal que también aporten.

También queremos hacer una puesta en escena de una línea de tiempo como si fuera un túnel en el que desde adentro se puedan observar las tres periodizaciones trabajadas desde las cartografías. Apelamos al tema sensitivo, a los olores, colores, sabores.

Igualmente, como se tiene la posibilidad de un carro con perifoneo, vamos a construir piezas radiofónicas desde las apuestas de Mario Kaplún y diversos actores. A su vez tenemos una apuesta de resignificar la calle, no como la calle que expulsa que oculta, sino una calle que recibe, que escucha, que informa. Por eso el tema de la comunicación popular es central en nuestro trabajo.

P.H: Por último, una vez finalizado el proyecto ¿Cuál es el siguiente paso a seguir? ¿Tienen pensado trabajar con otros humedales en el futuro?

C.R: Como un tercer objetivo se tiene pensado el tema de la red con otras organizaciones. Trabajando desde nuestro rol en la escala ciudad. Buscamos construir nuestro espacio tipo foro y mostrar la experiencia concreta del humedal y de las lecciones aprendidas. Por eso es importante la reconstrucción de dichas estrategias, recuperarlas desde las narrativas para poder contarlas a otras organizaciones que están luchando por la recuperación de los humedales, como el de la Conejera, en Tibabuyes, Guaymaral, la lucha con respecto a la ampliación en el Salitre y demás.

Se tiene la intención de hacer un ejercicio de construcción, pero también de devolución de esta información a estas otras organizaciones para comprender el proceso, el lugar de cada uno en el mismo y cómo se llega al éxito. Porque teniendo en cuenta que el caso de Santa María del Lago fue durante un periodo de 33 años, las demás experiencias vean que vale la pena seguir luchando por sus iniciativas.

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