¿Qué sucede con nuestro cerebro cuando dormimos?

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Imagen: Pixabay

Por: Daniela Cortés, periodista de Mi Canal 4.0

El cerebro es el centro de control de todo nuestro cuerpo, es el órgano principal del Sistema Nervioso Central (SNC) compuesto por la médula espinal y el encéfalo, los cuales se encargan de la producción y control de las respuestas ante los estímulos externos e internos del organismo. El cerebro controla todas las facultades intelectuales como la atención, la memoria y la inteligencia; además, regula y mantiene todas las funciones vitales del cuerpo, como el funcionamiento del corazón y los pulmones a través de impulsos nerviosos.  Discovery en la escuela señala que “nuestra unidad de procesamiento central genera la misma cantidad de impulsos eléctricos en un día que todos los teléfonos del mundo juntos”.

Por otro lado, según un artículo de National Geographic “el sueño ya no se considera el tiempo que permanecemos dormidos, sino un estado dinámico caracterizado por niveles cambiantes de actividad eléctrica y por el ir y venir de sustancias químicas en distintas regiones del cerebro”, es decir, que el sueño no es una falta total de actividad, sino un estado biológico activo y periódico.

Pero, ¿por qué dormimos?

En la actualidad existen diversas teorías sobre este interrogante, entre ellas, que es una manera de ahorrar energía, es una oportunidad de limpiar los desechos celulares en el cerebro, e incluso que dormirnos es para olvidar algunas cosas que aprendemos cada día; estas son unas de las premisas más comunes, sin embargo, se puede establecer que el sueño en definitiva es una necesidad del cuerpo humano, ya que cuando no conseguimos dormir, el cerebro nos obliga a tomar una siesta desconectándonos.

El sueño tiene distintas fases, y esto se empezó a estudiar desde 1892, cuando George Trumball notó que un niño dormido durante ciertos periodos empezaba a mover sus ojos cerrados como si estuviera viendo su sueño, posteriormente, en 1930 el uso de los electroencefalogramas (medidor de la actividad eléctrica el cerebro) permitieron estudiar los ritmos del cerebro durante el sueño. 

Habría que mencionar, que el electroencefalograma o EEG mide las ondas cerebrales, también conocidas como los impulsos eléctricos que produce nuestro cerebro y viajan a través de las neuronas. En una publicación de la Psicología de la Percepción Visual se exponen las cuatro tipos de ondas cerebrales: alfa, beta, theta y delta: 

  • La primera,  representa un estado de escasa actividad cerebral y relajación.
  • La segunda, se produce cuando el cerebro está despierto e implicado en actividades mentales.
  • La tercera, se alcanza bajo un estado de calma profunda, es un estado en el que las tareas realizadas se han automatizado, y no se requiere un control consciente de la actividad.
  • Y la cuarta y última,  se genera ante un estado de ‘sueño profundo’. Esta onda nunca llegará a  cero, pues eso significaría la muerte cerebral.

Cuando nos vamos a dormir, las ondas cerebrales van pasando sucesivamente de beta a alfa, theta y finalmente, delta. Ahora bien, estos estudios determinaron que midiendo el movimiento de los ojos, la actividad del cerebro y la tensión de los músculos se pueden identificar las fases del sueño. En el artículo bases anatómicas del sueño, se exponen de la siguiente forma: 

La fase I, de somnolencia o adormecimiento, […] hay tono muscular y no hay movimientos oculares o, si los hay, son muy lentos.

La fase II – III, de sueño ligero, se caracteriza por una disminución aún mayor del ritmo electroencefalográfico, […] sigue existiendo tono muscular, y no hay movimientos oculares.

La fase IV, de sueño profundo, presenta un ritmo electroencefalográfico menor, no hay movimientos oculares y el tono muscular se mantiene o puede estar muy disminuido. 

Otro rasgo a tener en cuenta son las dos etapas en las que a su vez se divide el sueño, movimiento ocular rápido (REM) y sin movimiento ocular rápido (NREM). En la etapa NREM, se llevan a cabo las fases del sueño progresivamente, es decir, fase I, fase II, fase III y posteriormente la fase IV. Por otro lado, la etapa REM se caracteriza por la actividad cerebral alta, y en esta es donde aparecen los sueños, por esta razón los ojos se mueven pero el cuerpo aún está en relajación; tiene la particularidad de durar 10 minutos y ocurrir 90 minutos después de lograr conciliar el sueño, y a partir de ese momento se vuelve a producir cada 90 minutos. 

Teniendo en cuenta lo anterior, se evidencia que durante el sueño nuestro centro del sistema nervioso sigue procesando estímulos, especialmente palabras y voces. El cerebro es capaz de percibir los sonidos de su entorno, extraer el significado de las palabras y decidir qué acción va a llevar a cabo como el movimiento de un brazo o una pierna. Es otras palabras, nuestro cerebro no descansa ni cuando dormimos. 

Uno de los periodos en el que el cerebro está más activo es cuando estamos descansando, ya que en este proceso inicia la reposición y gestión de la energía química del cuerpo, memorización y consolidación de lo que aprendimos durante la vigilia (estado consciente que se caracteriza por un alto nivel de actividad). Al caer la noche una glándula cerebral del tamaño de un punto libera nuestro somnífero natural; la melatonina, actúa sobre nuestro sistema nervioso central adormeciendonos, y de esta forma, conforme el cuerpo va cesando sus actividades el cerebro se prepara a trabajar, así que las células cerebrales se desconectan para repararse con unas sustancias químicas, limpia los desechos de la actividad de las células cerebrales y en algunas partes se desarrollan células nuevas. 

Importancia del sueño

Si se le impide dormir durante mucho tiempo el cerebro desactiva el cuerpo aunque se corra peligro de muerte.  El cansancio afecta el rendimiento, por esto, surge la necesidad de tener un sueño reparador, y si no sucede, el cerebro se ve obligado a tratar de controlar los daños, de esta manera, desactiva las áreas que no sean esenciales para el funcionamiento del cuerpo incluyendo el centro del pensamiento, es decir,  la sede de la lógica. En distintos ejemplos se ha evidenciado que si el cuerpo no ha dormido lo suficiente el cerebro impide un daño permanente en el organismo y simplemente desconecta al individuo para que tome una siesta reparadora de pocos minutos.

Mientras dormimos la parte de cerebro que oye permanece alerta, esta es la razón por la que los despertadores y otros sonidos pueden despertarnos, ya que a pesar de estar dormidos el cerebro sabe lo que está pasando en el exterior. El cerebro, nuestro órgano central más esencial del cuerpo está activo todo el tiempo, ya sea en el día o en la noche, lo que varía son las funciones que realiza en estado de vigilia y de sueño.

Ahora que lo sabes, dormir es saludable para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo, reparar las células que en el día trabajaron resulta muy conveniente; siguiendo la teoría de Louis Breger durante el sueño reacomodamos los circuitos de nuestra memoria integrando las nuevas experiencias, así que a dormir!!

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